jueves, 24 de marzo de 2011

Gran Hermano, Cristian U. y la realidad argentina

         A decir verdad, no pensaba escribir sobre este programa. Pero, al estar de licencia médica y no querer jamás engordar al negocio del cable, mis opciones son los canales de aire. Y, uno de ellos, cada vez que enciendo el aparato de tv. me ofrece la sobredosis del programa de Cristian U., antes conocido como "Gran Hermano".


           Ver los informes es ver una exaltación de este participante. Todo lo que hace es vivido como la "gran jugada", la "gran estrategia"... yo sólo veo al típico chanta argentino, versero y manipulador, buscando salir bien parado en cada una de sus tretas para llegar al final de ciclo y hacerse de la sabrosa suma de dinero que ofrecen como premio.

           Se aplaude cada uno de sus ataques, de sus manipulaciones y cada fin de semana, sus seguidores votan al participante que éste decide que tiene que salir de la casa-laboratorio. ¿Qué tiene que ver esto con la realidad argentina? Si pensamos que este año es electoral, se puede analizar que la gran mayoría de los televidentes sigue ciegamente a un líder sin cuestionar en lo más mínimo sus razones. Sin ponerse a pensar que otros participantes han tenido motivos mucho más nobles que el simple deseo de ganar el dinero al anotarse en el programa. Trasladado a la realidad argentina, podemos llegar a votar a un líder político al cual no le cuestionaríamos sus razones para llegar a la presidencia del país, sino simplemente sus ganas de llegar al poder.

         En ese programa se estaría premiando la mentira, la viveza criolla, la manipulación a los demás, el uso y abuso de la confianza de los otros. En los debates se dicee que es el único que "juega", y que eso está bien. Gran Hermano presenta una pequeña comunidad, un espejo de la sociedad, un recorte de lo que vivimos en la calle. Los participantes son personas con diferentes historias que, por supuesto, entran en juego permanentemente durante el tiempo que dura el programa. Y ese recorte, ese espejo, es un espejo de nuestra vida cotidiana. Todos estamos expuestos a manipulación, al manejo compulsivo de una persona que cree estar en un escalón superior al nuestro.

           Los argentinos vamos a tener que estar atentos. Escuchar cada discurso, recordar lo que han hecho los participantes del "gran hermano" nacional y votar desde nuestras convicciones y no a partir de lo que nos "ordenan" los caudillos manipuladores y verseros. Para que nuestro país se transforme de una vez por todas en lo que soñaron aquéllos inmigrantes que viajaron escapando de las guerras europeas y trabajaron para convertirlo en una tierra de esperanza. Para que nuestros herederos tengan un futuro de paz y de educación

sábado, 12 de marzo de 2011

Tipo....naaaa!!!

               Y, sí, total acá no pasa nada! Caminás por la calle y de repente, de la nada, se te abalanza un tipo y con una sevillana en mano te grita que le des todo lo que tengas. Y,o hacés como yo, que me puse a gritar con todos mis pulmones, o te despojás de tus cuatro pavadas (que a vos te cuestan tanto como a mí, porque nadie nos regala nada) y encima le tenés que agradecer porque no te mató y se fue sin hacerte un rasguño!!!!


                ¡¡Pero... no pasó nada!!!...¡¡¡Sí que pasó!!! Pasó que el tipo me sacó algo que hasta hace un tiempo era muy valioso.... me robó la tranquilidad de caminar por la calle!! ¿Te parece poco eso? ¿Te parece poco que ahora cada vez que veo una bicicleta o una motito tiemble como una hoja y me den retorcijones en el estómago? ¿Te parece poco ver a mi madre tirada en el piso, no sabiendo si le habia hecho algo con la sevillana o si se habia dado un infarto, porque no se movía?

            Por cuestiones laborales, he vivido varias experiencias relacionadas a la inseguridad. Sin embargo, esta última, fue diferente. Porque la zona en donde desarrollo mis actividades es una zona catalogada como "peligrosa"... Esta vez, el acontecimiento fue a dos cuadras de mi hogar, cuando nos dirigíamos a realizar unas compras para el almuerzo. Es decir, el mal momento vivido fue para quitarnos apenas treinta pesos (si, $30) y quizá el celular que es un modelo viejito, y lo único valioso que contiene son, precisamente, números de teléfono...

                 Nuestras vidas no valen nada para estas personas que estan esperando no sé qué... Ni siquiera tienen idea de robo... Porque si ves a dos personas a las nueve de la mañana, mucho no les vas a sacar!!! Creo que, si me lo tomo con humor, el intento de delincuente se asustó más con mis gritos que yo con su sevillana!! Pero, hablando en serio, creo que hemos llegado a un límite en el que a partir de ahora cualquier cosa puede suceder. No porque lo diga yo, sino porque cada uno, intimamente, comenzamos a cansarnos de vivir presos de nuestro miedo.

             Les pediría a nuestros legisladores y jueces que comiencen a ver qué hacen antes de que el pueblo empiece a realizar la justicia por mano propia... Lo cual sería lamentable, porque estoy segura de que ninguno desea eso... Perola sensación de impunidad e impotencia en la que vivimos es tan grande, que en algún momento puede estallar y a partir de ahi será una guerra de todos contra todos.


              Nos están robando algo más que celulares, computadores, dinero o autos. Nos están robando la tranquilidad de volver a nuestros hogares y encontrarnos con un desastre. Nos están robando el paseo por la calle, la posibilidad de hacer los mandados. Nos están robando el hecho de mirar a otra persona y simplemente que pase a nuestro lado, sin más, porque aunque no pase nada, el acto de violencia que implica un intento de robo, nos provoca tanto pánico, que ya no volvemos a mirar a nadie de la misma forma. Porque comenzamos a sospechar de todos. Y eso, no es nada!!!









lunes, 7 de marzo de 2011

La inseguridad no es una "sensación"

           Después de un tiempo sin escribir por razones de salud, vuelvo al ruedo con un tema que no me es grato: la inseguridad. Visto y considerando muchos aspectos, ya sean sociales, culturales o económicos, hoy en día la inseguridad pasó de ser una "sensación", se vive, se siente, y el simple hecho de ir a realizar las compras cotidianas se transforma en una tarea tediosa y complicada.


            Una persona tiene que tener alarma, seguros, perros, vigilancia privada...e igualmente los delincuentes buscan la forma de hacerse el día. Se juntan en grupos, se organizan menores (total, entran y salen), se considera que portar un arma descargada no es delito!! Y los ciudadanos que trabajamos, que pagamos nuestros impuestos, que buscamos hacer todos los días de nuestra vida algo para estar mejor, por nosotros, por nuestro barrio y hasta por nuestra ciudad, debemos vivir presos, detenidos en nuestros domicilios, al acecho de cualquier ruido, porque el nivel de delincuencia alcanza niveles vandálicos!... ¿Suena exagerado? Puede ser... pero sin ir más lejos, hace unos días un chico que estaba dirigiéndose a estudiar fue herido por un botellazo y casi le cuesta la vida un hecho vandálico, y lo más probable es que el agresor lo considere "una broma", "una gracia","una jodita". Total... la vida ya no tiene valor y ni los delincuentes tiene códigos como antaño.

          Se asalta a jubilados, y ya todos sabemos cuánto gana un jubilado, como para que encima le roben!! Les pegan, los lastiman para quitarles los pocos pesos que tienen. Y si tienen más, porque trabajaron, porque supieron ahorrar, porque cobran una jubilación de afuera...en todo su derecho!!! Se rompieron la espalda para que nuestro país fuera un país mejor, y ahora que pueden descansar y disfrutar los años que les quedan, deben atrincherarse en sus domicilios para no correr el riesgo de ser asaltados.

          Cuestiono desde estas líneas a toda la cultura del no me importa que impera en nuestras leyes y a nuestros legisladores que, desde ya, se llenarán la boca hablando del tema durante la campaña política, pero una vez asumido el cargo, veremos quién le pone el cascabel al gato! Cuestiono desde estas líneas a todos aquellos que, bajo la excusa de la desigualdad, defienden lo indefendible, porque considero que, desde la educación pública la desigualdad desaparece. Cuestiono la falta de humildad de muchos que antes de romperse las manos trabajando, dignificándose ellos y enseñándoles a sus hijos lo que significa ganarse la vida, hacen la fácil y sólo cobran un plan, duermen todo el día y permiten que sus hijos hagan malabares a las avenidas, dejándolos en manos de cualquiera que lo lleve por el mal camino.... Cuestiono que en mi país, se hayan perdido tantos valores morales, que hacen que la inseguridad sea algo mas que una "sensación".