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lunes, 31 de julio de 2017

No quiero tener guardaespaldas.


Hace una semana, una mujer fue víctima de la violencia al concurrir a una cervecería y, por negarse a aceptar el acoso de un hombre, fue agredida por el mismo, quien la ahorcó hasta casi desmayarla.

Este fin de semana, otra mujer fue golpeada en pleno rostro porque tampco accedió al acoso de un hombre que no toleró un "no" como respuesta.

La violencia hacia las mujeres parece que cada día sube un escalón más, justo en un momento en donde más se visibilizan los casos, en el que más se nos habla de no aceptar el acoso, el maltrato, los golpes.

Pero, ¿cómo lo evitamos, si parece que ninguna campaña se enfoca en explicarles a ellos que "no es NO"? Que ambos somos PERSONAS y que tenemos el mismo derecho a elegir con quíen queremos disfrutar nuestro tiempo?

 ¿De que forma le explicamos que a veces sólo queremos charlar, compartir con amigas un momento, sin ninguna otra intención?

¿Debemos usar, como las mujeres musulmanas,  una burka, para así frenar esos comenatrios sobre "qué llevaba puesto", o "hay que ver cómo fue", o salir con un hombre de la familia para cuidarnos?

¿Tengo que contratar un guardaespaldas, para poder salir tranquila a tomar algo, por la noche?

¡No somos las mujeres el problema! Ya no quiero que me digan que tengo que cuidarme, que no debo "salir/viajar sola" cuando voy en compañía de otras mujeres, no soy yo la que tiene que preocuparse en buscar el botón antipánico, o la orden de restricción, mientras el otro se sabe impune y hace lo que quiere!!

Es "él", el que no acepta un no como respuesta, el que no aguanta un rechazo, el que piensa que puede hacer lo que quiera porque no hay consecuencias, el que tiene que pensarlo, el que tiene que evaluar riesgos, sabiendo que las mujeres estamos protegidas por la ley y la justicia.

Quiero poder salir y, si me gusta el tipo, charlar con él y que eso no signifique que le estoy garantizando una noche de sexo, y si hay algo queno me agrada, poder decirle que no me interesa sin tener miedo a que me de una trompada, sin correr el riesgo de que me ahorquen en medio de un bar, o sin pensar que si lo dejo tras una relación, pueda matarme impunemente, porque la justicia no hace nada para que él comprenda que NO debe acercarse, que NO debe molestar.

Quiero vivir sin miedo, sin recomendaciones, sin pensar que el tipo que está en la otra mesa se va a levantar y va a golpearme sólo porque yo le dije que NO.

sábado, 29 de abril de 2017

#CuántasMás? 2384 mujeres menos entre 2008/20016. 2919 chicos se quedaron sin madres.








La fuente es La Casa del Encuentro, una ong que realiza un trabajo artesanal a partir de las publicaciones de los distintos medios del país. Es la única estadística que los argentinos tenemos para hablar sobre violencia de género en nuestro país. Son fríos números que esconden muerte, abusos, historias que van más allá de cada mujer que desapareció o murió.

Los medios, las redes, nosotros mismos, por alguna razón extraña, le damos relevancia a unos pocos casos, en los que nos llama la atención la violencia ejercida, la edad de la víctima, algún detalle espeluznante que nos pone los pelos de punta sobre la forma en que fue cometido el homicidio.

Sin embargo, día a día ocurren muertes, violaciones, maltratos que no llegan a los medios. Todos los días hay una menos de la que no sabemos, porque quizás fue en una ciudad pequeña del interior del país, porque tal vez pertenece a una comunidad originaria que no denuncia, porque los señores feudales que son dueños de algunas provincias hacen que esas muertes no ganen las portadas, ni lleguen a los canales.

Un día somos Micaela, otro día somos Araceli, hace un mes fuimos Florencia y los nombres van cambiando, dejando atrás a las otras, a las que desconocemos, a las que nadie nombra. Las casi 300 mujeres asesinadas año a año, según estos registros, quedan simbolizadas en las diez o doce que los medios, las redes y nosotros mismos destacamos.

Cada vida vale. Cada nombre guarda las injusticias cometidas por una justicia que sólo libra una orden de restricción o libera a un violador antes del cumplimiento de su condena. Cada nombre esconde el amor mal entendido, pidiendo perdón después del golpe y manipulando con los hijos, la familia y el sentimiento de culpa.

Fueron 2384. Ellas son nosotras, las que nos gritan que no las olvidemos por más que sus historias, sus crímenes no hayan salido en las pantallas de los programas de televisión, en donde hoy solo son un punto más de rating y mañana las olvidan por el escándalo del momento.

2384 mujeres menos. ¿#CuántasMás tiene que morir para que los jueces, los legisladores comprendan que deben cuidarnos, que nuestras vidas valen?

sábado, 8 de abril de 2017

Putos JUECES

 


Ella se llamaba Micaela. Ella tenía sueños.  Ella quería vivir. Ella tenía todo el derecho del mundo a salir sin tener que pensar en que podía pasarle algo. Tenía todo el derecho a usar short,  minifalda y escotes.  Tenía la libertad de volver a la hora que quisiera, sin tener que tener miedo.

Micaela, ella, hoy no está.  No está por qué ustedes,  PUTOS JUECES , lo decidieron. Sí,  porque ustedes son tan culpables como el hijo de mil putas que la mató.  Porque ustedes decidieron soltar a un lobo hambriento, dejarlo que circule libre por la calle.

 Porque ustedes, PUTOS JUECES,  tenían el antecedente de Tatiana, la chica del Chaco. Y tenían el antecedente de Soledad. Y seguro tenían los registros de tantos otros casos similares en donde un violador al que se le otorga la libertad, vuelve a atacar y mata. Para que su víctima no lo reconozca.  Para no volver a caer en la cárcel. Porque estos hijos de mil putas dejan su rastro para burlarse de ustedes, que confían en los reportes de buena conducta, pero como Axel López no leen los reportes psicológicos que no recomiendan su liberación. Porque ellos, vuelven a atacar.

Si hambre no se sacía jamás. A ellos no les importa no como se llama, ni quien es, ni cuál es su historia. A ellos sólo solo les importa el poder que les da lastimar a sus víctimas, infligirles dolor, dejarlas indefensas hasta lo más inhumano que se pueda imaginar. Y a ustedes...tampoco les importa. Ustedes, que desde sus estrados y sus títulos se hacen los importantes, los intocables, los dueños de la justicia.

Sepan que son unos pobres miserables, que tienen que vivir escondidos hasta de su propia sombra, porque sus decisiones son pésimas. Son "fallos" precisamente. Son formas en un papel que ni deben leer, porque para ustedes no hay gente detrás de las carpetas. Sólo "causas". Un número más, que buscan sacarse de encima para poder irse mas rápido a su mundo inmune de toda la mierda que nos dejan a los simples mortales que les pagamos los sueldos.

Para ustedes, Micaela es una más. Otra víctima cuyo caso ya resolvieron porque detuvieron al asesino. Un caso cerrado sobre el qje ninguno de ustedes volverá a decir nada, porque no tienen vergüenza.

Y Micaela,  y Tatiana, y Soledad, y tantas cuyos nombres se escapan, no tenían por qué haber pasado por esto. Ellas, todas, las que no nombro pero estan en estas líneas, tendrían que estar en sus casas,  con sus padres, hijos, novios, pensando en que película ver en esta tarde lluviosa de abril, al abrigo del amor de sus familias.

La culpa es de ustedes, PUTOS JUECES, que liberan asesinos. Que no tienen la cara de renunciar a sus cargos porque no tienen vergüenza y ya olvidaron que significa la palabra ética. PUTOS JUECES,  si, eso son.

Qepd Micaela. Que de una vez por todas, se haga algo para evitar estas muertes absurdas.