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viernes, 26 de octubre de 2018

Estefanía no fue una "principesa".



Justo hoy salió a la luz una edición "feminista" del famoso libro El Principito, llamado extrañamente "La Principesa". Y digo extrañamente ya que existe un diminutivo de la palabra princesa, princesita. No necesitamos utilizar palabras deformadas por el desconocimiento y la ignorancia para hacernos pasar por "cool" ante la sociedad.

Y justo hoy apareció muerta otra niña, una chiquita de 9 años. Estefanía, y quizás hago la asociación con la hija del Príncipe Raniero de Mónaco, aquella chica rebelde que supo ser tapa de revistas hace mucho tiempo y ostenta el rango monárquico cuando se la nombra.

Estefanía, la nena, apareció semidesnuda, golpeada, con signos de apuñalamiento y una bolsa en su cabeza. La tiraron a la calle como si fuera algo sin importancia. O quizás, su agresor supo que ese cuerpo le quemaba las manos y se deshizo de él.

Su asesino, un chico de 15 años, aparentemente inimputable por su edad para la justicia, que ya tenía alguna denuncia por golpear y agredir a una vecina.

Inimputable significa que no se lo puede condenar por el homicidio de la niña quien, además, era su prima. La justicia, si este chico entra en el rango que la Convencion Internacional de los Derechos del Niño dice que no se le puede armar una causa y seguir un juicio por su edad, dirá, en cierto modo, que a Estefanía no la mató nadie. Nadie será culpable de su muerte ni pagará por su crimen. Al menos dentro de lo que la ley dice...

Hoy a Estefanía no la van a salvar las palabras terminadas en "e", ni el lenguaje inclusivo que sólo sirve para excluir cada vez más, ni las versiones edulcorada de cualquier historia, plagiada y travestida de su original para quedar bien con algún grupo, sólo porque hoy está de moda hacerlo.

A Estefanía no la reviven los gritos de las plazas de ni los encuentros que rompen todo a su paso hace más de 30 años, que son solventados por el Estado y, evidentemente, no logran nada. Sólo tener un fin de semana largo de vacaciones gratuitas, llenas de excesos, en donde muestran que involucionaron al "macho" que dicen querer matar.

Hoy, Estefanía quedó en las fotos, sonriendo a su mamá, sin que nadie haya podido evitar su muerte.

sábado, 20 de octubre de 2018

¿Cuántas Sheilas más habitan el país?



Niños en riesgo. Los vemos todos los días, a cada rato. No necesitamos irnos a algún país lejano para comprobar que existen. Conviven con nosotros, cruzan la calle al lado nuestro y muchas veces viven en la casa de al lado, sin que los veamos hasta que ya es demasiado tarde.

Leo la indignación por la muerte de Sheila Ayala, una nena de 10 años, cuya desaparición movilizó a unos cuantos, pero las circunstancias de su muerte dolió a todos. Perdón, corrijo, las circunstancias de su asesinato.

Leo también que muchos hoy están enojados con los beneficios que los asesinos de la niña recibían por parte del Estado. Mismos beneficios que daba el gobierno anterior y muchos de esos que hoy descubren que algunos progenitores (padres es otra cosa) se gastan la plata de la AUH en drogas y alcohol, pidiendo a gritos que les quiten esos subsidios, antes trataban de gorilas, fachos, insensibles y varios epítetos más a quienes veíamos que ocurría en los suburbios.

Si, una golondrina no hace verano, pero la falta de controles hizo que cada vez hubieran más "golondrinas". Los organismos correspondientes a la entrega del programa de Asignación universal por hijo cada tanto publican que se extiende o prorroga el tiempo obligatorio en el que se deben presentar los certificados médicos y escolares que permitan la continuidad del plan (http://unamiradacomn.blogspot.com/2017/12/ni-chupi-ni-juego-ni-pucho-ni-falopa.html?m=1).

Cuando alguien, hace algunos años, dijo que los padres se gastaban el dinero en juego y alcohol, medio país saltó a defender a los pobres padres estigmatizados por ser pobres, excluidos sociales de las políticas neoliberales de los 90, cuyo gobernante formaba parte de sus propias filas (faltaba ver al mismo turco gritando eso).

El problema es que nadie controla. Nadie se atreve a pedir que se presente un comprobante que demuestre que ese dinero fue utilizado para adquirir alimentos, ropa, útiles o lo que fuera en beneficio del chico que es el verdadero beneficiario final de ese subsidio.

Es intervencionista. No corresponde. Nadie pide que demuestre en que gasto lo que yo gano. Justamente, yo me lo gano y el subsidio tiene un objetivo que, a las vistas, no se cumple, al menos en un grupo de personas.

¿A nadie de ninguna institución estatal se le ocurre preguntar que pasa con los chicos que dejan de percibir la asignación?  Sacando a los que cumplen 18 años y a los niños que fallecen por distintas causas, hay un cúmulo de pibes en un limbo del cual nadie se percata y por el que nadie pregunta. Chicos que quizás se fugaron de sus hogares, que los padres no están en condiciones psicofísicas de cumplir con los tramites. Chicos que dejan de percibir un derecho porque a los que están atornillados en sus puestos, cobrando mes a mes sus sueldos públicos, no se les prende ninguna lamparita.  Sólo se remiten a decir que 50.000, 100.000 o 200.000 asignaciones dejarán de pagarse y a otra cosa. Durante el gobierno de Cristina Kirchner también  pasaba.

Hoy leo que muchos dicen "basta de Sheilas", sin embargo Sheila Ayala es le punta del iceberg que nadie quiere ver.

miércoles, 7 de junio de 2017

Rápidos, furiosos y borrachos.



Permanentemente estamos conociendo casos en donde alguien, con un nivel de alcohol que excede lo permitido por las normas de tránsito, choca contra alguna propiedad, hiere a alguien o directamente mata al posible transeúnte o conductor de algún vehículo de menor porte.

Sabemos que la mezcla de alcohol con velocidad es un combo mortal, y tambien sabemos que las distintas publicidades de las bebidas asocian el consumo con "alegría", "amistad", cuando no "suerte" para levantarse/conquistar a la chica de turno.

También, cada tanto, conocemos casos de chicos que terminan en las guardias de los hospitales, víctimas de intoxicaciones y comas alcoholicos, según los médicos cada vez más jóvenes, y buscando un poco de información en las redes, no es una problemática que sólo afecte a la Argentina.

Chicos que para divertirse "precisan" una dosis de alcohol, con el consentimiento de sus padres ya que las "previas" son realizadas en las casas en donde se reúnen antes de decidir a donde irán.

Sorprendentemente, una publicidad en una red social me llama la atención. Es un juego. El viejo y querido "Yenga", el mismo que usaba Gerardo Sofovich hace muchos años, digamos que remixado. Y no solo por el nombre.

Este juego viene con un plus (y les aseguro que es inevitable hacerle "publicidad" a la página, porque no quiero resultar exagerada con la narración). El plus es que el juego viene con cuatro vasitos para tomar un "shot" (en mis tiempos era la medida para el licor nocturno de mis padres o abuelos) y los "desafíos" consisten en que quien pierde el nivel, debe beber ese vaso o hacer beber al resto, en algún caso más de una vez, incluyendo en el mismo "baile sexy" o sacudir la cabeza por 30 segundos. Una nueva versión agrega un reto llamado ropa interior o la probadita, que no tengo la más minima idea que son, pero ya el contexto del juego me lo hace imaginar.

Una de las promociones es que, quienes se sumen a la página y compartan la publicación, tienen la posibilidad de ganarse una botella de vodka, para obtener publicidad gratuita y sumar seguidores al espacio.

Si bien algunas de las imágenes tienen el logo +18, sabemos que muchos chicos menores de edad abren sus perfiles mucho antes de los 13 años que la red social permite y, en consecuencia, la publicidad les llega porque, precisamente, para el sistema son mayores de edad.


En lo personal creo que hay otras formas de promocionar un juego, y que el incentivo al consumo de alcohol está fuera de lugar, tanto para los mismo adultos, porque, convengamos, a los 18 años los jóvenes se creen indestructibles y que pueden hacer todo lo que se les ocurra porque, justamente, son jóvenes. No imaginan que en esas previas pueden ocurrir desgracias, como ya sucedió hace unos meses en nuestra ciudad en la que un chico, en estado de ebriedad, disparó a un compañero dentro de su casa en una "juntada".

Creo que este tipo de juegos, en los que se incentiva el consumo de alcohol como forma para incentivar su venta, debería estar prohibida, más sabiendo que esos jóvenes luego salen, y muchos conducen vehículos.

Claro, el juego, en caso de muertes, intoxicaciones o lo que sea, deslinda toda clase de responsabilidades. Ellos solo lo ven como algo divertido y lúdico, que, como está nuestra sociedad hoy, no tiene nada de ninguna de las dos cosas.





sábado, 8 de abril de 2017

Putos JUECES

 


Ella se llamaba Micaela. Ella tenía sueños.  Ella quería vivir. Ella tenía todo el derecho del mundo a salir sin tener que pensar en que podía pasarle algo. Tenía todo el derecho a usar short,  minifalda y escotes.  Tenía la libertad de volver a la hora que quisiera, sin tener que tener miedo.

Micaela, ella, hoy no está.  No está por qué ustedes,  PUTOS JUECES , lo decidieron. Sí,  porque ustedes son tan culpables como el hijo de mil putas que la mató.  Porque ustedes decidieron soltar a un lobo hambriento, dejarlo que circule libre por la calle.

 Porque ustedes, PUTOS JUECES,  tenían el antecedente de Tatiana, la chica del Chaco. Y tenían el antecedente de Soledad. Y seguro tenían los registros de tantos otros casos similares en donde un violador al que se le otorga la libertad, vuelve a atacar y mata. Para que su víctima no lo reconozca.  Para no volver a caer en la cárcel. Porque estos hijos de mil putas dejan su rastro para burlarse de ustedes, que confían en los reportes de buena conducta, pero como Axel López no leen los reportes psicológicos que no recomiendan su liberación. Porque ellos, vuelven a atacar.

Si hambre no se sacía jamás. A ellos no les importa no como se llama, ni quien es, ni cuál es su historia. A ellos sólo solo les importa el poder que les da lastimar a sus víctimas, infligirles dolor, dejarlas indefensas hasta lo más inhumano que se pueda imaginar. Y a ustedes...tampoco les importa. Ustedes, que desde sus estrados y sus títulos se hacen los importantes, los intocables, los dueños de la justicia.

Sepan que son unos pobres miserables, que tienen que vivir escondidos hasta de su propia sombra, porque sus decisiones son pésimas. Son "fallos" precisamente. Son formas en un papel que ni deben leer, porque para ustedes no hay gente detrás de las carpetas. Sólo "causas". Un número más, que buscan sacarse de encima para poder irse mas rápido a su mundo inmune de toda la mierda que nos dejan a los simples mortales que les pagamos los sueldos.

Para ustedes, Micaela es una más. Otra víctima cuyo caso ya resolvieron porque detuvieron al asesino. Un caso cerrado sobre el qje ninguno de ustedes volverá a decir nada, porque no tienen vergüenza.

Y Micaela,  y Tatiana, y Soledad, y tantas cuyos nombres se escapan, no tenían por qué haber pasado por esto. Ellas, todas, las que no nombro pero estan en estas líneas, tendrían que estar en sus casas,  con sus padres, hijos, novios, pensando en que película ver en esta tarde lluviosa de abril, al abrigo del amor de sus familias.

La culpa es de ustedes, PUTOS JUECES, que liberan asesinos. Que no tienen la cara de renunciar a sus cargos porque no tienen vergüenza y ya olvidaron que significa la palabra ética. PUTOS JUECES,  si, eso son.

Qepd Micaela. Que de una vez por todas, se haga algo para evitar estas muertes absurdas.