domingo, 31 de marzo de 2013

Derechos básicos

(imagen tomada de la web)


¿Qué tema peliagudo en el que me metí, no? Pero de un modo u otro hay que tocarlo y comenzar a desgranar qué comprendemos por derechos básicos (y así comenzar a comprender qué comprenden por derechos básicos quienes otorgan eso llamado justicia quienes dictan sentencias, no?)

Por ahí me cuentan que la Constitución Nacional defiende el derecho a la vida desde el momento de la concepción. Es decir, todos los ciudadanos del país, aún los no nacidos, TENEMOS DERECHO A LA VIDA. Derecho que nos es cercenado cada vez que un delincuente aprieta el gatillo de un arma o utiliza un puñal para matarnos.

Y luego escuchamos la larga lista de abogados, jueces, fiscales y demás especialistas en el tema, hablar de los derechos humanos que tienen los delincuentes. ¿Cuáles serían? En mi opinión, un juicio justo, una condena, que tenga comida, atención médica y alimentación, y no sufrir torturas ni otra clase de castigos físicos por parte de quienes tienen que custodiarlos mientras cumplen su pena. Los derechos básicos para una persona que no cumple con las normas de convivencia y respeto hacia los demás en su convivencia social.

Ahora bien, por ser más papistas que el Papa (ahora que está tan de moda esta frase) algunos jueces, fiscales y demás expertos en leyes, interpretan que los derechos humanos de una persona en conflicto con la ley significa dejarle hacer lo que se lo ocurre, en un total anarquismo social, sin medir si esa persona tuvo oportunidad de arrepentirse o modificar conductas, ni leer o prestar la más mínima atención a los reportes que brindan psicólogos o psiquiatras...Y a las pruebas me remito con el caso del juez Axel López que concedió libertades y salidas transitorias a violadores condenados, cuyos informes no eran positivos, y que en esos permisos otorgados no sólo volvieron a cometer el mismo delitos, sino que fueron más allá y asesinaron a sus víctimas (repito la misma pregunta que en otra nota ¿el juez sigue trabajando como si nada?). Este juez había reconocido que no tenía tiempo de leer todos los expedientes e informes, de modo tal que ¿firmaba lo que tuviera enfrente sin saber muy bien lo que hacía? ¿Cuántos jueces actúan igual, sin medir las consecuencias de sus actos, y sin pensar que afuera hay personas que las sufrirán?


Cuando hablamos del centro de (no) contención/recepción de menores (alias el gran colador marplatense) de Batán, somos conscientes de que no es el espacio ideal para dejar a los chicos que han cometido un delito leve o alguna infracción por drogas, junto a menores con "frondoso prontuario" o con los que han cometido más de un homicidio. Las convenciones y derechos de los "niños" explican muchas cosas, pero no creo que quienes las hayan formulado, lo hicieran teniendo en cuenta el potencial delictivo de quienes ya no valoran ni su propia vida y vuelven a robar o a matar apenas salen de ese lugar, ya sea por "cumplimiento de sentencia" o por fuga.

Analicemos dos casos puntuales. Hace unos meses asesinaron a un comerciante. Días más tarde detienen a un chico que circulaba como si nada con una pistola 9mm. en la cintura, coincidente con el arma homicida del comerciante y, además, siendo reconocido por un testigo del crimen. Ese chico era un menor que había escapado del centro de contención/recepción, en donde estaba alojado por un intento de homicidio. En un extraño episodio vuelve a escaparse (ya conoce el sistema y todos los agujeros que tiene el lugar, nos cabe alguna duda?).  Este niño es, nuevamente,  encontrado y recapturado...¿cómo? ¡cometiendo un delito a mano armada! Tal vez, de no haber sido por quienes advirtieron a la policía que esa pareja de jubilados estaba siendo víctima de un robo, ese menor habría llegado a matar nuevamente, pues como vemos, no tiene ningún tipo de impedimento moral para hacerlo. ¿Puede considerarse a alguien que no duda en empuñar un arma en al menos tres oportunidades, que está arrepentido de algo? ¿Puede considerarse "niño" a quien no le importa matar y, además, conservar el arma, como prueba de su innegable impunidad debida a su edad?


Segundo caso. Un joven está con su novia en la vereda, aparece un chico a robarle y lo mata de un disparo. El chico, que es apresado, se fuga más de una vez y algunas de sus huidas son más bien una tomadura de pelo a la ciudadanía, porque evidentemente quienes tienen el trabajo de trasladarlo lo dejan solo para ir al baño en mas de una oportunidad, excusa utilizada varias veces para escaparse. En sus traslados, ya con los 8 años cumplidos, se lo sigue tratando como a un menor, razón por la cual protagoniza una huida inverosímil desde un octavo piso y por las escaleras del edificio de tribunales. Tras un tiempo, vuelve a aparecer en los medios por otro intento de fuga, esta vez, arrojándose por la ventana de un tercer piso e intentando robar un auto para completar su escape. ¿Alguien duda de que este segundo muchacho no valora su propia vida, ya que existía la posibilidad de un final distinto en la caída? Y si no tiene instinto de conservación de la propia vida, ¿puede valorar la de otros?


Nuestros delincuentes, jóvenes o adultos, desprecian profundamente nuestro derecho a la vida, porque fundamentalmente no tienen en cuenta la propia. Saben que hoy, mañana o la semana que viene se les puede terminar todo en un enfrentamiento. Se juegan a cara o cruz, pero cada uno de nosotros sabe que en uno de los lados de la moneda está el nombre de un inocente. ¿Lo saben los jueces que garantizan excesivamente tantos beneficios que no son valorados ni aprovechados por los detenidos, ni aún en su propio beneficio?

Hace un tiempo existió un caso en donde una chica desaparece y el propio novio, tras declarar que la había dejado cerca de su casa, en un arrebato confiesa el crimen, explicando donde estaba el cuerpo. Las vueltas de nuestra justicia determinaron que el asesino confeso no es tal, ya que lo hizo bajo "presión psicológica"  y por más que el cuerpo haya sido encontrado donde el asesino dijo, y que las pruebas de un ADN dieran positivas, se lo dejó en libertad porque en nuestro país no rige aquello de "todo lo que diga puede ser usado en su contra". En Argentina, si no se lo dice ante un fiscal y con un abogado defensor, un criminal puede decir lo que se le ocurra y luego negarlo, acusar de apremios ilegales o "presiones" al personal que lo asistía (o que ni siquiera le estaba prestando atención, ya que se encontraban ocupados en otras cuestiones).

La pregunta final sería ¿y el respeto al derecho básico a la vida, constitucionalmente amparado, de esa joven asesinada? ¿El derecho básico a la vida de tantas personas que han resultado muertas por la delincuencia y que tampoco obtienen justicia en una condena justa, porque se morigeran penas, se acortan, se dan libertades condicionales anticipadas, salidas transitorias y laborales, sin que nadie compruebe a donde se dirigen quienes las piden? ¿Quién lo respeta y quién lo defiende?

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