sábado, 29 de abril de 2017

#CuántasMás? 2384 mujeres menos entre 2008/20016. 2919 chicos se quedaron sin madres.








La fuente es La Casa del Encuentro, una ong que realiza un trabajo artesanal a partir de las publicaciones de los distintos medios del país. Es la única estadística que los argentinos tenemos para hablar sobre violencia de género en nuestro país. Son fríos números que esconden muerte, abusos, historias que van más allá de cada mujer que desapareció o murió.

Los medios, las redes, nosotros mismos, por alguna razón extraña, le damos relevancia a unos pocos casos, en los que nos llama la atención la violencia ejercida, la edad de la víctima, algún detalle espeluznante que nos pone los pelos de punta sobre la forma en que fue cometido el homicidio.

Sin embargo, día a día ocurren muertes, violaciones, maltratos que no llegan a los medios. Todos los días hay una menos de la que no sabemos, porque quizás fue en una ciudad pequeña del interior del país, porque tal vez pertenece a una comunidad originaria que no denuncia, porque los señores feudales que son dueños de algunas provincias hacen que esas muertes no ganen las portadas, ni lleguen a los canales.

Un día somos Micaela, otro día somos Araceli, hace un mes fuimos Florencia y los nombres van cambiando, dejando atrás a las otras, a las que desconocemos, a las que nadie nombra. Las casi 300 mujeres asesinadas año a año, según estos registros, quedan simbolizadas en las diez o doce que los medios, las redes y nosotros mismos destacamos.

Cada vida vale. Cada nombre guarda las injusticias cometidas por una justicia que sólo libra una orden de restricción o libera a un violador antes del cumplimiento de su condena. Cada nombre esconde el amor mal entendido, pidiendo perdón después del golpe y manipulando con los hijos, la familia y el sentimiento de culpa.

Fueron 2384. Ellas son nosotras, las que nos gritan que no las olvidemos por más que sus historias, sus crímenes no hayan salido en las pantallas de los programas de televisión, en donde hoy solo son un punto más de rating y mañana las olvidan por el escándalo del momento.

2384 mujeres menos. ¿#CuántasMás tiene que morir para que los jueces, los legisladores comprendan que deben cuidarnos, que nuestras vidas valen?

sábado, 8 de abril de 2017

Putos JUECES

 


Ella se llamaba Micaela. Ella tenía sueños.  Ella quería vivir. Ella tenía todo el derecho del mundo a salir sin tener que pensar en que podía pasarle algo. Tenía todo el derecho a usar short,  minifalda y escotes.  Tenía la libertad de volver a la hora que quisiera, sin tener que tener miedo.

Micaela, ella, hoy no está.  No está por qué ustedes,  PUTOS JUECES , lo decidieron. Sí,  porque ustedes son tan culpables como el hijo de mil putas que la mató.  Porque ustedes decidieron soltar a un lobo hambriento, dejarlo que circule libre por la calle.

 Porque ustedes, PUTOS JUECES,  tenían el antecedente de Tatiana, la chica del Chaco. Y tenían el antecedente de Soledad. Y seguro tenían los registros de tantos otros casos similares en donde un violador al que se le otorga la libertad, vuelve a atacar y mata. Para que su víctima no lo reconozca.  Para no volver a caer en la cárcel. Porque estos hijos de mil putas dejan su rastro para burlarse de ustedes, que confían en los reportes de buena conducta, pero como Axel López no leen los reportes psicológicos que no recomiendan su liberación. Porque ellos, vuelven a atacar.

Si hambre no se sacía jamás. A ellos no les importa no como se llama, ni quien es, ni cuál es su historia. A ellos sólo solo les importa el poder que les da lastimar a sus víctimas, infligirles dolor, dejarlas indefensas hasta lo más inhumano que se pueda imaginar. Y a ustedes...tampoco les importa. Ustedes, que desde sus estrados y sus títulos se hacen los importantes, los intocables, los dueños de la justicia.

Sepan que son unos pobres miserables, que tienen que vivir escondidos hasta de su propia sombra, porque sus decisiones son pésimas. Son "fallos" precisamente. Son formas en un papel que ni deben leer, porque para ustedes no hay gente detrás de las carpetas. Sólo "causas". Un número más, que buscan sacarse de encima para poder irse mas rápido a su mundo inmune de toda la mierda que nos dejan a los simples mortales que les pagamos los sueldos.

Para ustedes, Micaela es una más. Otra víctima cuyo caso ya resolvieron porque detuvieron al asesino. Un caso cerrado sobre el qje ninguno de ustedes volverá a decir nada, porque no tienen vergüenza.

Y Micaela,  y Tatiana, y Soledad, y tantas cuyos nombres se escapan, no tenían por qué haber pasado por esto. Ellas, todas, las que no nombro pero estan en estas líneas, tendrían que estar en sus casas,  con sus padres, hijos, novios, pensando en que película ver en esta tarde lluviosa de abril, al abrigo del amor de sus familias.

La culpa es de ustedes, PUTOS JUECES, que liberan asesinos. Que no tienen la cara de renunciar a sus cargos porque no tienen vergüenza y ya olvidaron que significa la palabra ética. PUTOS JUECES,  si, eso son.

Qepd Micaela. Que de una vez por todas, se haga algo para evitar estas muertes absurdas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Qué estás pensando?

Querido Face, si yo te escribiera exactamente lo que pienso, me clausurás el perfil por los siglos de los siglos, amén.

Pienso en la reverenda hijaputez humana, en un mundo donde nos llenamos la boca cantando "we are the world" en los 80 por los chicos del África que se cagaban de hambre...y poquito más de 30 años, los pibes se siguen cagando de hambre en África, en Medio Oriente, en Latinoamérica y unos cuantos lados más.
En los 90 se volteó el muro de Berlín y veintitantos años después levantan el de México, el de Palestina y el del country que separa a la gente "bian" de la otra.

En el 2000 le rezábamos a todos los gurús de todas las religiones porque el mundo se iba a acabar y paso el síndrome Y, el 1999, el 2000, El 2001, el 7/7/7, el 8/8/ 8, el 20 de diciembre de 2012, el 11 del 12 del 2014 y así hasta que se nos acabaron las supersticiones mortales. Pero no se nos acabaron las guerras, ni los odios, ni la ambición desmedida, ni el afán por obtener más y más, olvidando que la muerte n discrimina.

Pienso en cuánto lloramos a nuestra idolos muertos por drogas, sida, alcohol, cigarrillo y la parafernalia de mensajes anti todo que invitan a la reflexión y sin embargo todos los días siguen muriendo desconocidos por las mismas idioteces que mató a tantos genios.

Pienso que no hay nada más lindo que el hoy, que sentir que estamos vivos y que tenemos en nuestras manos la posibilidad real de construir un mundo mejor, empezando por cada uno de nosotros.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Raro, no?


Raro que hoy muchos levanten la voz "en defensa de la escuela pública" cuando durante años la dejaron caer. Raro que hablen de la dignidad que da la educación, cuando los chicos que más necesitan de la igualdad que otorga dicha institución siempre fueron los que pagaron con días de clases los paros, las tomas, las quejas, la falta de infraestructura, de fondos, de sillas, de ventanas, de baños rotos.

Raro que ahora todos digan algo, cuando la escuela dejó de ser un lugar de excelencia, para convertirse en lugares donde los pibes concurren a comer, quizás, la única ración de alimento más o menos decente en el día...más raro que se siga defendiendo eso, y no que se reclamen trabajos para esos padres, porque lo digno sería que los chicos comieran en sus casas.

Raro que a muchos se les crispen los nervios y salten enojados por una frase como "caer en la educación pública", diciendo orgullosos que ellos "cayeron" cuando los que hablan son personas mayores, muchos hijos de esa escuela pública que supo ser orgullo internacional.

Claro, es fácil poner a los premios Nobel como ejemplos surgidos de la escuela pública. Y lo son. Pero de aquélla, en donde se iba a aprender, no a comer, en la que se concurría para adquirir conocimientos, no para romper cosas. Una escuela pública que, si un alumno rompía algo, llamaban a los padres para que pagaran el vidrio. Una escuela que no temía poner aplazos, números rojos, o simplemente hacer repetir al alumno que no había demostrado durante el año que había adquirido los conocimientos necesarios para pasar al grado superior siguiente.

Porque, sí, señoras y señores, los grandes genios argentinos que asistieron a la escuela pública, fueron a aquella, a la del esfuerzo, a la del estudio, a la de las horas aprendiendo de memoria las tablas, las reglas gramaticales, las fechas historicas. La escuela pública ( y por qué no, tambien privada) en la que no habían desinfecciones, ausencias sin aviso, horas libres (porque si no juntaban cursos, la misma directora daba la clase), en la que te ponían de penitencia "de florero" en la puerta de la dirección durante los recreos si te mandabas una macana.

Una escuela pública y privada que no sabía de feriados, ni fines de semana largos, porque las celebraciones se hacían el mismo día de la recordación, tomando lista de asistencia y con falta (en mi caso, al asistir a un colegio religioso, debía concurrir OBLIGATORIAMENTE un domingo al mes y me corría doble falta en caso de no hacerlo). Y, antes de que muriera Eva Perón, los días sábados, TAMBIEN HABÍAN CLASES.

Cuando hablamos de la escuela pública a la que fueron las lumbreras de nuestro país, pensemos si lo hicieron en espacios sin vidrios, en donde las paredes se caían a pedazos o si estaban electrificadas. Por supuesto, tenían otras dificultades, porque muchos debían hacer un esfuerzo terrible, caminando muchos kilómetros, como quienes viven en las zonas más alejadas de nuestro país aún hoy, y sabían que no podían distraerse. Estudiar, en aquélla escuela pública, era una cosa sería.

Si van a comparar, comparemos con cosas iguales, no con una institución totalmente destruída, cuyas reformas educativas hicieron estragos en la capacidad de muchos chicos y que el mismo nivel de enseñanza hizo que los padres, hijos de aquélla educación pública y la poca privada que existía, decidieran migrar a la privada de ahora, para que al menos los chicos no pierdan días de clases.

Hoy se ve el desastre en que se convirtió la educación, una herramienta para igualar, en simple comercio y manipulación. Por un lado están los chicos que pagan para, al menos, estar en un establecimiento y recibir todos los días algo de enseñanza y, por el otro, los chicos que ven como pasan los días y sus escuelas no abren sus puertas. Aplaudo al maestro que lucha desde la trinchera, no vulnerando el derecho de los chicos.

domingo, 12 de marzo de 2017

La risotada grotesca.



Año 1997. El intendente Helios Eseverri prohibe un recital de la banda "Patricio Rey y sus rendonditos de ricota",  por considerar que la seguridad de la ciudad de Olavarría no se halla preparada para soportar la presencia de los 12.000 concurrentes y el temor a los actos de violencia y vandalismo que algunos de los seguidores del grupo han cometido en otros encuentros. Además, el lugar en donde se  realizaría el mismo, no contaría con la infraestructuras suficiente.

Propios y ajenos cuestionan la decisión de Eseverri, avalada por la justicia ante una presentación realizada por los organizadores del recital, pidiendo anular esa determinación. Eseverri es tratado de todo lo imaginable, por arruinar la celebración de los fanáticos y considerarlos violentos. Si, hace 20 años, cuando aún la droga y el alcohol no eran moneda tan frecuente. Cuando solamente una a concurrir 12.000 personas.

Año 2017. Veinte años después,  en la misma localidad, el actual intendente de apellido Galli dice que no se imaginó lo que iba a ocurrir. Que estaban preparados para recibir "tan solo" a 170.000 personas y de la nada aparecieron 300.000 seguidores del Indio Solari, ex líder de aquella banda cuyo recital fue suspendido por el 5% de la concurrencia actual.

Un cronista dice que tuvo la sensación de estar en Un "feedlot", una forma elegante de decir que parecía un matadero de vacas (o cualquier otro animal) en donde los amontonan sin importar mucho sus vidas. Otro dice que días atrás, un mensaje del músico en las redes advertía "cuiden al de al lado", quizás como para cubrirse ante el posible tsunami que sería tener a semejante cantidad de personas juntas, en un espacio cerrado.

Otro asistente, con acceso a los medios nacionales de comunicación, escribe su odisea para llegar hasta el estadio, en donde nunca cortaron su ticket, cuyo valor único e "igualitario" es de 800 pesos.

Saco la cuenta de 800 sobre 300.000 y mis ojos no creen el numerito que aparece en la pantalla. Alguien me dice que no crea que es tanto, porque muchos concurrentes van a colarse, aprovechando el tumulto. Pongamos que de los 300.000 de colaron la mitad, y sigue siendo una cifra abismal, al menos para mi, una pobre ciudadana común.  También pienso en quienes sí pagaron esos 800 pesos y cuya seguridad no estuvo garantizada para que "los pibes no armen bardo"...cosa que a la vista de los hechos no ocurrió.

Somos el país de Cromagnon,  de Time Warp, de Once y de tantas tragedias en donde la falta de previsión provocó la muerte de cientos de personas. Somos el país en donde unos pocos que eligieron ir a un recital, rompen lo que encuentran a su paso porque "son rebeldes contra la sociedad de consumo"y les pintó así, loco!

Mientras tanto, leo por ahí que el acuerdo entre Galli, actual intendente de Olavarría y la productora del recital fue un canon de 300.000 pesos por el uso de La Colmena ( UN PESO POR PERSONA). Y la comuna de Olavarría tuvo que hacerse cargo de acondicionar el lugar para el recital. Y de los gastos para trasladar a los seguidores que no llegaron a tiempo a la terminal de micros o que sufrieron la pérdida o el robo de sus objetos personales, quizas con la idea de evitar daños mayores. Algo tarde, porque mientras tanto, quemaron parte de la boletería y alguien deberá hacerse cargo del vandalismo. ¿Por qué lo deben pagar los vecinos de Olavarría?

Mientras tanto,  el tipo que dice que el lujo es vulgaridad, llega y se va en avión privado, pone cara de víctima, le echa la culpa a vaya saber quién y chequea el depósito de los 800 por persona (y en efectivo) que cobró como entrada, piantando un lagrimón por las víctimas y pensando en cuando hará su próximo recital, olvidando que critica al capitalismo y a la sociedad de consumo que él mismo exprime.

jueves, 9 de marzo de 2017

¿La violencia al poder?

No soy una fanática de los Beatles, pero sí sé que John Lennon quería que la imaginación asumiera el poder, para lograr un mundo diferente, con más posibilidades, en donde todos tuviéramos nuestro espacio y pudiéramos usar todas nuestras potencialidades al máximo. Al menos eso es lo que me sugiere esa frase.
Lennon fue un exponente de un estilo de pensamiento que promulgaba la paz. Y confieso que me hace cierto ruido esa gente que usa el famoso símbolo de la paz, la frase de Lennon y termina destrozando todo a su paso.

Veo por las redes lo acontecido en nuestro país y en el mundo con las marchas en conmemoración por el día de la mujer y leo que Argentina fue EL ÚNICO PAÍS en donde se produjeron incidentes. Lindo antecedente, no? Mujeres que piden que no las maten, que no las violen, que no las maltraten, realizando pintadas degradantes hasta para ellas mismas, usando precisamente la violencia como forma de reclamo.

¿Tiene la culpa el kiosquero al que le rompen una vidriera de su situación? ¿Los propietarios de las casas que sufren las pintadas? La sociedad en su conjunto sufre un síndrome violento e intolerante, que nos lleva cada día a ser testigos de circunstancias en donde la única solución a cualquier conflicto es golpear, romper, matar. Ya no es la ley de la selva ni la del más apto, es la ley del que pega primero y más fuerte, o del que grita más alto. Incluyendo a estas mujeres que dicen representarnos.

¿Esas mujeres realmente fueron víctimas de la violencia de género? ¿Saben lo que es padecer a una pareja violenta? ¿Realmente han sufrido la denigración por parte de un miembro de su familia para encontrar en la violencia la única solución?

Veo una imagen. Una que me duele. Una que me molesta. Que en cierto sentido me insulta. No por el contexto religioso. Por la otra violencia que significa esa imagen. No la voy a compartir, porque es darle más entidad a esas personas que piensan que a través de estas "puestas en escena" ganan algo.

La foto la comparte un contacto y es una representación de la Virgen María realizándose un aborto. Con el manto manchado de sangre, con un falso feto sostenido por algo que semeja un cordón umilical. Reclaman por una ley que permita el aborto libre y gratuito, para evitar las muertes de miles de mujeres que se someten a prácticas clandestinas, pagando fortunas en muchas ocasiones o en situaciones de vulnerabilidad tremendas.

¿Saben estas mujeres lo que pasa por el cuerpo, la cabeza y el alma de una mujer que debe someterse a un aborto? ¿Piensan que es como tomar una aspirina y ya está? El trato de una legislación que permita esta práctica debe realizarse en el Congreso, ¿qué tiene que ver la Iglesia? Es cierto, nuestra Constitución Nacional sostiene el culto católico (art.2) y protege a la vida desde la concepción. ¿No sería más lógico buscar acuerdos con legisladores, proponer el tratamiento de la ley, buscar en último caso una enmienda a nuestra Carta Magna, en vez de romper todo para lograr ser escuchadas?

La violencia mostrada en las ultimas marchas y encuentros provoca la antipatía hasta de las propias mujeres que no adherimos a esas formas, por más que las causas sean absolutamente reales. Porque es verdad que la justicia no acude en ayuda de las mujeres. Porque es absolutamente cierto que no se educa en el respeto al otro. Porque el problema es mucho más profundo de lo que creemos y no se resolverá hasta que nos convirtamos en una sociedad madura.

 Porque, lamentablemente nos falta mucho camino para lograr el consenso y la paz. Porque estas manifestaciones, en donde parecería que la violencia quiere llegar al poder, es la muestra de que no estamos preparados para vivir en una verdadera democracia. Nos falta. Y mucho.

martes, 7 de marzo de 2017

¿Quiénes están detrás de la pantalla?

Hace un par de días una amiga se conectó a una página de chats para "boludear" un rato. Era domingo por la tarde, no tenía nada para hacer y al encender la computadora decidió charlar con alguien virtualmente.
Ingresó en un espacio en el que no piden datos y se puede poner el apodo que se nos ocurra. Se puede poner una foto, un avatar predeterminado o nada. Puso su nombre a medias y, como había otros participantes que habían elegido la mismo forma de reconocimiento, el suyo llevaba el número doce acoplado.

No puso ni foto ni avatar e ingresó. "Marian12" podría ser hombre o mujer, adulto o menor. Esperó y de repente se abrió una ventana de chat. Un hombre la saludó. Su siguiente frase fue "´¿tenés 12 años?". Mi amiga le contestó que no, que tenía 46 y si él chatearía con una niña de 12 años. El participante nunca respondió y desapareció del chat.

Se indignó. Se enojó. Pensó en cuántas chicas podrían estar expuestas a esos hombres que buscan presas a través de las redes. Al día siguiente decidió volver a ingresar, usar el mismo apodo en la sala de chats y fingir que tenía 12 o 13 años, para ver qué le decían y cómo reaccionaban estos personajes.
Los ¿hombres? la saludaban, preguntaban si realmente tenía esa edad y una vez que mi amiga les confirmaba su "minoridad", arremetían con comentarios sobre su belleza (que no veían porque nunca usó una foto) y poco a poco iban realizando comentarios más picantes.

Me envía una captura de pantalla de una conversación, enojada, y le pedí que siguiera con el chat, para ver hasta donde llegaba el tipo. Los tipos. Porque lo indignante, además de los comentarios obscenos que hacían, fue que en cada ventana de chat se repetía más o menos el mismo esquema. De hecho, para confirmar quién estaba detrás de esa conversación, ante un pedido de una foto a mi amiga, ella le hizo la contrapropuesta. Y tuvimos la foto del "señor". Un hombre de, efectivamente, 50 años. Ningún problema en reconocerlo.

Muchos padres confían en que sus hijos (porque los varones no están exentos de pasar por estas situaciones) cuando están enfrente de la computadora saben los que hacen. Los chicos dicen que saben lo que hacen y los adultos los dejan expuestos a cualquier persona que quiera conectarse con ellos.
Muchos padres habilitan perfiles en las redes varios años antes de que los hijos tengan la edad para ingresar a esos espacios. Mienten la edad y listo. He visto perfiles de criaturas de 12 años publicando a la madrugada frases en forma pública diciendo "mg y te paso mi cel por mensaje", más de mil contactos. ¿Sabe quienes son? ¿Un chico de esa edad puede tener más de mil conocidos? ¿Cuántas veces aceptamos perfiles comerciales, nombres fantasía, gente que no sabemos quiénes son o de donde vienen, con el pretexto de que "es amigo de..." un contacto al que tampoco le preguntamos si realmente lo conoce?

Los pervertidos están ahí, agazapados, esperando que su presa baje la guardia. No hay nada que les pueda impedir ponerse en contacto y tratar de meterse en la vida de un chico y, así como mi amiga decidió mentir su edad para observar qué le decían y cómo reaccionaban los hombres en la sala de chat, muchos hombres tambien pueden hacerlo para conectar con menores.

Vigilemos a nuestros hijos, sepamos quiénes estan detrás de la pantalla, expliquémosle que ellos no pueden ni deben hablar con extraños, ni en la vida real, ni en la virtual. Enseñémosle que no deben exponer información sobre sus vidas, sus estudios, donde viven, qué tienen ni a qué se dedican sus padres. Preservémoslos y evitemos dejarlos expuestos a estos enfermos que no les importa nada su vida ni su integridad.

lunes, 6 de marzo de 2017

¿De qué dignidad me hablás?

Salís a la calle y ves que la gente sigue su rumbo. Cada mañana, miles, millones de personas, salen de sus casas para trabajar, hacer lo que saben, lo que aprendieron, lo que no les quedó más remedio que hacer, para ganarse el peso y poder llevarles el pan a sus hijos.

Cada mañana, miles, millones de personas, resignan sus derechos porque de lo contrario, se quedan sin nada. Trabajan horas de más, no cobran las extras, les hacen firmar recibos por dinero no percibido y sufren el apriete de quienes los emplean porque la situación es difícil. La edad, el desempleo, la crisis y el bla, bla, bla que todos conocemos porque lo hemos dicho, lo hemos vivido o tuvimos algún familiar o conocido que aceptó esas reglas del juego para poder sostener su casa dignamente.

Y cada mañana, miles, se quedan mirando desde afuera un mundo al que no pueden acceder, porque no tuvieron las herramientas para capacitarse, tener un oficio y ser libres para elegir. No tuvieron libertad desde la primera vez que pisaron una escuela. Porque el sistema público, que es el que los beneficia, cierra sus puertas cada vez que a algún gremialista se le ocurre. El mismo gremialista que no vé las injusticias que suceden en otros ámbitos. El mismo gremialista que, seguramente, hoy mandó a sus hijos al colegio porque concurren a uno privado.

En los discursos te hablan de la dignidad de la persona. ¿De qué dignidad me hablás, si a los pibes los tienen como maleta de loco? Que un día no tienen clases porque paran los docentes, otro día tampoco tienen clases porque paran los auxiliares. Otro día el gremio completo para en solidaridad con los médicos que reclaman una mejora y ahí pierden un día más. Después porque los feriados se celebran un día antes, después porque a nadie se le ocurrió hacer las reparaciones necesarias para que los baños contengan a mil pibes que necesitan acceder durante los 10 o 15 minutos que dura un recreo, o las paredes electrificadas que nadie controló. O las ratas en las cocinas. O los robos. Y las justificaciones (o excusas) podrían seguir infinitamente.

¿De qué dignidad me hablás, si los chicos van a la escuela con la intención de recibir el plato de comida más importante del día, que hasta hace poco tiempo era cotizado en menos de 10 pesos por chico? ¿O para que les firmen el certificado de asistencia que deben presentar ante las autoridades que justifique que van a la escuela y que muchos docentes firman porque los directivos no quieren tener problemas con los padres?

¿De qué dignidad me hablás, cuando esos mismos docentes que hoy realizan un paro, cuando comienzan las clases reciben amenzas de muerte de un chico que fue estigmatizado por los mismos que hoy dicen que luchan por su derecho a la educación, cerrándole la puerta, como se la cerraron tantas veces en todos estos años?

¿De qué dignidad me hablás, si los escuchás decir "X, basura, vos sos la dictadura", y ves por las redes los mensajes ofreciendo 400 pesos, más vianda, más viático,  para asistir a las marchas y hacer bulto? ¿Saben los que gritan  qué es "la dictadura"? ¿Tienen idea de lo que representó para muchas personas? ¿Se imaginan que si estuvieran viviendo en una dictadura podrían gritarlo tan libremente, coartando la libertad de tránsito de otros miles que no tienen a nadie que los represente? ¿Son conscientes de que en una dictadura no podrían siquiera estar protestando?

¿De qué dignidad me hablás, si pactaron durante los últimos años con quienes se robaron todo, si se eternizan en el poder para seguir bancando sus vidas que en nada se parece a la que llevan todos esos que dicen representar? ¿De que dignidad nos hablan, si ellos no se bajan los sueldos, no los donan, no hacen más que pedir sin dar nada a cambio por los que menos tienen y son rehenes del sistema público?

¿De qué dignidad me hablás?

domingo, 5 de marzo de 2017

¿#CuántasMás?

Hace dos años que se comenzó a usar el hashtag #NiUnaMenos para reclamar a las autoridades por la ola de crímenes sufridos por mujeres en manos de familiares, parejas o exparejas, catalogados como femicidios por el vínculo entre asesino y asesinada.

Y hace dos años que la tasa de femicidios no baja, al contrario, y las acciones de los gobiernos no parecen tener efecto, ni tampoco parece que tuvieran la verdadera decisión de hacer algo al respecto.

Hay una realidad innegable, que el colectivo #NiUnaMenos parecería no ver ver o escuchar. Y es el hecho que muchas mujeres, tras sufrir golpes y malos tratos por parte de sus parejas, vuelven con ellos. Por dependencia psicológica, afectiva o monetaria. Por presiones familiares. Por miedo a que los hijos no compartan con el padre sus vidas. Por lo que sea. Pero ellas deciden volver.

Luego de que estas mujeres denuncian, nadie hace que recurran a una terapia, que si esos hombres reconocen su violencia, se traten para erradicarla de sus vidas. No se si desde alguna ONG realizan alguna clase de seguimiento a las victimas de la violencia familiar, pero los casos en donde tras un primer hecho, ocurre algo irreparable, son demasiados.

El paro de mujeres no se si visibiliza la problemática, porque mientras ocurrieron las anteriores manifestaciones, en Mar del Plata hubieron casos de violencia doméstica que llegaron a los medios. En particular, un caso en donde la víctima, embarazada, había sido agredida por su pareja en la vía pública, en la vereda del trabajo de él, porque le había llevado la comida tarde o fría. La golpeó, le retorció la muñeca, la tiró al piso. Ese caso en particular, se trataba de una mujer que había hecho la denuncia pertinente, había tenido una orden de restricción para el hombre por maltrato y, tras el vencimiento de la misma, la pareja decidió reconciliarse.

Recordemos que ella estaba embarazada, y que muy probablemente alguien de su entorno le haya aconsejado, con las mejores intenciones ( y recordemos que el camino del infierno está lleno de buenas intenciones) que en su condición "le convenía" volver a estar con el padre de su hijo, que al niño "le convenía" nacer dentro de un hogar establecido, y que, económicamente, era mucho mejor tener la seguridad del hombre en la casa y no la incertidumbre de esperar a que le cumpliera con una cuota alimenticia.

¿Qué ocurre con estas mujeres en situación de extrema vulnerabilidad? ¿Quién se ocupa de ellas? Las marchas, los reclamos en las calles, sirven si se logra algo. Si sólo queda como el simbolismo de hacer un paro, para dentro de un tiempo convertirlo en un feriado más que conmemore la lucha por los derechos de la mujer, no servirá de nada que se hagan mil marchas.

Porque mientras tanto, todos los días leemos que una mujer más fue golpeada, abusada o asesinada con la impunidad más espantosa y más terrible que podamos imaginar. La impunidad que se da en nombre del amor y que somos nosotras mismas las que le abrimos la puerta al verdugo ejecutor. Necesitamos imperiosamente que se trabaje en serio en programas de protección para las víctimas, que sean capacitadas para independizarse económicamente y que en esos programas se incluya al hombre violento antes de cometer el crímen, educándolo para que respete la vida de las personas que dice amar.

Sobre el empleo, el desempleo y otras yerbas.



Me cuentan...el marido de una amiga trabaja en una de las heladerías más tradicionales de Mar del Plata. Luego de trabajar en forma temporaria varios años, alcanzó ser empleado efectivo de todo el año y hasta es encargado de una sucursal.

La empresa les hace firmar los recibos de los aguinaldos PERO NO LOS PAGAN, razón por la que los trabajadores se estarían pagando su propia indemnización (el aguinaldo es medio sueldo dos veces por año, y la indemnización es un mes de sueldo por año trabajado..no es muy difícil sacar esa conclusión).

Durante los meses de verano no tienen francos y de los 6 días mensuales que les corresponden (un dia y medio por semana) sólo les dan 4. Además, al tener a un familiar a cargo, les descuentan una diferencia por recibo de sueldo y, además,  la empresa les exige el pago de esa diferencia en efectivo luego de liquidar los sueldos,  por lo que el empleado paga DOS VECES la diferencia de obra social!

Otra amiga me cuenta que su hermana trabaja en una juguetería de la ciudad, también con varias sucursales en lugares muy bien ubicados. Cada dos años la empresa les hace enviar un telegrama de renuncia,  cambia la razón social con la que trabaja (siempre son los mismos dueños) y recontrata al personal, que con este sistema nunca tiene el beneficio de cobrar antigüedad ni las vacaciones correspondientes a los años trabajados.

En esa juguetería, además, hacen trabajar completo un fin de semana por medio al personal. Por ejemplo, este fin de semana debe ingresar a las 9 de la mañana y se retira a las 9 de la noche y el domingo el horario es de 9 a 13. El fin de semana siguiente no lo trabaja. También para las fechas especiales, el personal ingresa temprano y no se retira hasta último momento (por ejemplo, nochebuena, Reyes, día del niño).

Estas "empresas" luego dicen que no hay trabajo en la ciudad, (imaginen si tuvieran que  pagar lo que corresponde, cumplir con las cargas patronales). Abren sucursales y no son comercios "baratos", al contrario, tienen sus locales en paseos importantes o centros comerciales destacados, cobrando precios más caros por el solo hecho de ser X y llevar un nombre que, se supone,  da categoría al producto.

Muchos de estos comercios están en el centro,a la luz de cualquier gremio que, evidentemente hacen la vista gorda, porque debe ser innegable que tratan con las mismas  personas propietarias  (en el caso de la juguetería) o los abusos que cometen con el personal  (en el caso de la heladería).

Mar del Plata figura como una de las ciudades con más desocupación del país. Y debemos considerar que estos abusos ocurren porque muchas personas los aceptan "con tal de tener un trabajo", siendo negreados y explotados, aceptando condiciones denigrantes precisamente por la falta de empleo.

Triste panorama para una ciudad supuestamente "feliz".

jueves, 2 de marzo de 2017

Reflexión sobre el paro docente.



Reflexión:

Alguna vez estudié para un profesorado. Y, por razones que no vienen al caso, tuve que dejar de estudiar para cumplir con mi trabajo. No me arrepiento de esa decisión.

Sí creo que los docentes son rehenes de un conflicto que va más allá del aumento. Porque hace años que no se define cuál es su sueldo básico y, a partir de ahí, los premios, incentivos y extras que cobren por ruralidad o lo que sea.

El gremio reclama un aumento X, pero no escucho o leo que reclamen un básico que mejore, no sólo la situación de los que ejercen, sino tambien la de los que se han jubilado y no perciben ningún beneficio extra. Ahí está el punto crucial del tema.

Como dijo un amigo en su perfil de Facebook hace unos días, tras el paro (que en realidad son tres días, no dos, ya que adhieren al paro de mujeres del 8 de marzo), dentro de pocos días tendremos escuelas sin clases por problemas de infraestructura: vidrios rotos, problemas de calefacción, robos, sumados a los días de desinfección y perfeccionamientos. Días de clases perdidos que nunca se recuperan.

Algunos, de los que leo, protestan por el actual gobierno y es comprensible que reclamen a quien no votaron. Pero si la memoria no les falla, quienes gobernaron durante los últimos 12 años no jerarquizaron la función docente, no solucionaron los problemas de infraestructura, no hicieron nada en pos de tener una seguridad para evitar asaltos. Porque, en esos 12 años, señores, hubo de todo. Paros, suspensiones de clases por asaltos y ausencias de todo tipo.

Igual que las lamentables cifras que se otorgaban a los diferentes comedores escolares, para que los chicos comieran la misma única comida que comen hoy. Nunca hubo magia. Porque, de haberla habido, los docentes no habrían tenido que hacer paro durante estos últimos doce años, ya que su sueldo se habría equiparado a la importancia del rol que ocupan. Porque ningún colegio habría tenido problemas edilicios. Y, sobre todo, porque ningún chico habría tenido que ir a comer a un lugar en donde debería asistir a estudiar.
El paro docente propuesto por quienes no están frente a una clase no hace caso a la única voz que no tiene voz en toda esta historia, la de miles, de millones de chicos que vienen sufriendo la pérdida de la calidad educativa (que va más allá de los últimos doce años, eso todos lo tenemos más que claro, no) y que jamás, desde ningún espacio, ni ningun gremio, propuso compensar.

Jamás se dijo cuándo, cómo de qué forma, los chicos recuperarían ese tiempo y, así, llegaron a no cumplir los programas, a no entender contenidos, a no importarles saber si, total, el mismos sistema los aprobaba para que la escuela no dejara de recibir el subsidio o el lugar que ocupaba en la lista de beneficios económicos para realizar alguna obra de mantenimiento.

Aplazar era estigmatizar, abochornar al chico, someterlo a una especie de denigración porque nadie se ocupaba de verdad de que el chico supiera, comprendiera. ¿No es más estigmatizante que llegue a un nivel de educación superior sin los conocimientos correspondientes? ¿No es frustrante ingresar a un nivel y no entender nada de lo que se habla, porque los años anteriores no se cumplió el programa? ¿No se analiza como causal de deserción escolar que los chicos no sepan, porque nunca les llegaron a explicar, a enseñar bien, porque no dieron los tiempos?

Quizás algunos docentes se enojen, los respeto, pero creo que hay que ver más allá de un porcentaje de aumento y pedir un conjunto real de cosas que se dejaron estar durante los ultimos 20/25 años sin que nadie haga nada.

jueves, 5 de enero de 2017

Imputabilidad versus demagogia.



El tema no es nuevo. Cada vez que un chico cuya edad esta por debajo de los 16 años comete un delito grave, se genera en la sociedad un tira y afloja entre quienes piden bajar la edad de imputabilidad para procesar a un chico por un delito y entre quienes miran para otro lado,  diciendo que esa no es la solución,  pero tampoco proponen formas o soluciones posibles para tratar la delincuencia juvenil.

Estos chicos, que hoy tienen menos de 16 años, son los que crecieron durante la "década ganada". Son los pseudobeneficiarios de la asignación por hijo, ya que muchos de estos jóvenes están fuera del sistema educativo ( presentar certificado de estudios es uno de los requisitos) y perdieron ese beneficio al dejar de concurrir a la escuela.  Ni hablemos de certificados médicos.

Muchos de esos planes cayeron debido a que los mismos padres no se interesaron en hacerlos acudir a la escuela. Y, evidentemente,  nadie de ninguna institución durante los últimos años, buscó averiguar por qué "Juancito" fue quitado del programa que le otorgaba una pequeña suma de dinero.

Desde 2009, cuando se implementó,  no se enviaron asistentes sociales a los domicilios declarados por los padres de estos chicos para saber si estaban vivos, en qué condiciones se encontraban, ni las razones sobre su deserción escolar. Simplemente dieron de baja el número y siguieron de largo.

Estos chicos, que hoy tienen 12, 13, 14 años, llegan a la edad de 18 enredados en un submundo criminal. Para ellos es natural robar, arrebatarle  a otros lo que fuera (desde nada hasta la vida) y seguir como si nada porque les explicaron claramente sus derechos, pero parece que se olvidaron de sus obligaciones.

Hoy, a raíz de un crimen cometido por un menor, el tema vuelve a reavivar la polémica. Y quienes tienen el deber de legislar, se agarran de los debates para hacer lo que no hicieron durante años. Porque, señoras y señores, salvo excepciones, son los mismos que ocuparon bancas como diputados y senadores desde hace mucho tiempo. Y renuevan sus puestos para no perder sus beneficios. Hoy levantan la bandera para bajar la edad de imputabilidad y, mañana, cuando la memoria se diluya, dirán todo lo contrario porque simplemente queda mas bonito.

Mientras tanto, no hacen nada.  No le ponen el cascabel al gato. No dicen lo que piensan porque no queda "políticamente correcto" pero su inercia hace que todo quede igual.

Mientras unos y otros se pelean porque quien sufrió la pérdida de un ser querido expresa su enojo, su rabia, su dolor y quien está mirando desde otra vereda lo trata de criminal, sintiendo conmiseración por esos chicos "estigmatizados", los políticos hacen que esos chicos sigan en la calle, a la buena de dios, expuestos a drogas y a la muerte.

Mientras deciden que queda mejor,  no hacen, como no hicieron durante mucho tiempo. No se construyeron cárceles,  pero tampoco se invirtió en educación.  No se implementaron soluciones para los pibes que nacieron en hogares dónde la droga, el alcohol y la violencia son moneda corriente.

Se los sigue dejando bajo el cuidado de irresponsables, so pretexto de mantener los lazos biológicos y se los deja ser víctimas de la violencia, expuestos a los excesos y haciéndoles creer que "eso" es "normal". Se dijo que estigmatizaban a estos niños por exigirles responsabilidades escolares y se les permitió que creyeran que estudiar y aprender no era importante.  Y se los estigmatizó el doble, porque a medida que crecieron les faltaron herramientas para poder salir adelante honestamente.

A ellos matar no les importa, porque hay entre nosotros una generación que no cree que exista mañana. Vive hoy, hace hoy, se excede con bebidas y narcóticos porque huye de su realidad y porque sabe que, en ese mundo en el que vive,  la ley de supervivencia grita que las oportunidades las tiene quien dispara primero.

Hoy vemos las consecuencias de todo eso. Del abandono por parte del Estado, que eligió no hacer por tal de quedar bien y huir de una imagen "represora", provocando una anarquía de la cual será muy difícil salir. Ponerle el cascabel al gato es ponerse en el lugar del otro, de todos los otros. Y elegir lo más conveniente para la sociedad, no para ganar la próxima elección.

Si alguien tiene consciencia de que lo que hace está mal, debe pagar su crimen con una condena justa. Deben prepararse a quienes cuiden y controlen que estas se cumplan. Y PREVENIR cuidando que los niños vivan en un ambiente para seguir siendo niños. No para que aprendan a ser criminales.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Mientras tanto...cuídate.



Mientras se hacen marchas por Lucías, por Marías, por Jazmines, por Wandas y por tantos nombres más...cuídate.

Porque mientras se reclama, muchas mujeres siguen desprotegidas al lado de alguien que las maltrata.

Porque más allá de los logros que se obtengan, nunca vas a saber si el tipo que conociste es una buena persona o un loquito, que un día va a atacarte sin que vos entiendas nada.

Mientras tanto, mirá a tu alrededor. Fíjate en gestos, en actitudes. Mientras tanto hacele caso a tu sexto sentido y si te da alguna alerta, abrí más los ojos.

Mientras tanto, cuídate y si vas a salir con alguien, avisale a una amiga, a tu hermana, a tu vieja si tenes la confianza suficiente. Protegete porque las leyes tardan en llegar, porque el patrullero puede estar lejos y vos podes no tener acceso a tu teléfono.

Mientras tanto, pásalo bien, pero se inteligente, dejá huellas, un rastro, que te sepan contenida, cuidada, que piensen dos veces antes de hacerte algo.

Mientras tanto...aprendé defensa personal, técnicas para repeler un ataque, descubrí el poder de tus rodillas, de tus codos, de tus dientes, del mas poderoso grito que salga de tu garganta.

Mientras tanto...alejate del tipo que te bardea, del que te clava el visto, del que te llama cuando se le canta y cuando se le calienta. Huí del que te humilla como broma delante de sus amigos y te trata de amarga u ortiva porque la bromita no te hace gracia.

Mientras tanto, salí corriendo si te levanta la mano, si te lastimó, si te obligó a hacer algo que no te gusta, si sentís que te degrada, que te falta el respeto, si te amenaza.

Mientras tanto, salvate. Porque hay situaciones en las que sólo vos vas a poder defenderte, solo vos vas a poder huir, solo vos vas a tener que rescatarte...porque las leyes, las órdenes de restricción, las marchas de nada van a servir si volvés con el que te agrede, con quien ya te maltrató y te juró que nunca más lo hará, que esa fue la última vez, que vos lo ponés así y sos la culpable de sus reacciones. Ahí no hay ni una menos,ni para que no te pase, ni nada que le impida hacer lo mismo, o hacer algo peor.

Crea un círculo de confianza, contales tus pasos, protegete. Se tú propia guardiana...mientras creamos una generación de hombres menos violentos, más respetuosos. Y esto también va para vos, pibe, porque no estás exento de encontrarte con alguien dispuesto a robarte tus sueños y tu vida.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Esos raros "pibes buenos".


(Antes que todo, este escrito no tiene la intención ni de hacer leña del árbol caído, ni de caerle simpático a nadie, simplemente es la traslación de una serie de reflexiones hechas entre amigas, luego de los sucesos de inseguridad ocurridos en estas semanas).

Alguien, en lo sucesivo "el delincuente", intenta asaltar a otro alguien, en lo sucesivo "la víctima". En ese hecho, la víctima, que tras sufrir muchos robos adquirió un arma para defenderse, mata al delincuente. Tras lo ocurrido, la familia del delincuente amenaza a la víctima y a su familia. En algunos casos anteriores, la víctima ha tenido que cerrar su comercio y hasta mudarse de ciudad, porque nadie le garantizaba que pudiera impedirse una venganza de parte de la familia del delincuente.

Y prefiero referirme a "victima" y a "delincuente" simplemente porque tanto el médico de gran Bueno Aires, como el comerciante de Mar del Plata, sólo son dos casos que resonaron en los medios, y no porque sean los primeros casos de legítima defensa.

La victima sufre amenazas por las redes de parte de la familia del delincuente. En el caso del médico, hasta ahora no hubo retractación, en el del comerciante, si. Y ahí es donde quiero detenerme.

Leo una nota que sale en un medio, en donde el padre del delincuente pide disculpas y asegura que no van a hacer nada en contra del comerciante, su familia o su negocio. Dice que su hija escribió una boludez, que está arrepentida. Y que es mejor apagar la mecha, que esto no siga, que necesita que su hijo descanse en paz. Comprensible. Sin embargo...

Sin embargo leo que el padre habla de la "maldita droga", que su hijo era un "pibe bueno", solidario, que cayó en el vicio (lo del pibe bueno lo he leído más de una vez haciendo referencia a un delincuente muerto en algún enfrentamiento), y muchas cosas más.

Entiendo su dolor de padre, entiendo el dolor de la familia y entiendo que el pibe era "bueno" con su entorno. Pero tambien entiendo que el pibe caminaba con una 9 milímetros de verdad, cargada con balas de verdad, y que salió a matar "de verdad". Entiendo que el pibe tenía antecedentes penales. Entiendo que el hermano, que por lo que leí tambien ha tenido conflictos con la ley, debe ser otro "pibe bueno", que también está armado.

No se ustedes que me leen que opinarán. Quizás hasta este momento piensen horrorizados que solo estoy pegándole a un pobre hombre al que le mataron al hijo. Que me encarnizo con él. No, pero leerlo decir varias veces "la maldita droga", leyendo sobre el contexto de la vida de estos chicos, me sale preguntarme cuán cómodo es culpar a la maldita droga de la ausencia de valores en la educación de los pibes.

Porque en este, y en otros casos, no es un sólo hijo que está en el mal camino. Se de familias excelentes, trabajadoras, honestas, a las que un pibe se le escapa de las manos. Porque fueron mas flexibles con él. Porque era el famoso piel de Judas incontrolable. Sin embargo, cada vez veo más familias con "pibes buenos" dedicados a la delincuencia.

Los hijos de una amiga hablan de este chico en particular y repiten el mismo latiguillo, que era un pibe bueno. Mi amiga sufrió el abandono de su marido cuando sus hijos eran pequeños. Los crió sola. Los educó como pudo. Hoy sus hijos son dos hombres que se levantan a las 5 de la mañana para ir a trabajar, a ganarse honestamente la vida. Ninguno usa armas. Ninguno cayó en las drogas, considerando que el contexto familiar lo podría permitir, debido a la ausencia paterna, el sentimiento de abandono y todas las excusas que podamos poner.

Mi propia familia vivió una situación similiar. Y mi hermano, cuando se vio sin trabajo, se armó un carro y salió a juntar cartones, botellas, metales, y los vendía. En lo personal odiaba que se dedicara a esa actividad, no porque sintiera vergüenza, sino porque conocía la capacidad que tenía y me daba mucha rabia que la desperdiciara. Pero tambien me enorgullece decir que nunca salió a robar. Que jamás tuvo un arma en sus manos, por más desesperado que estuviera. Que buscó ganarse la vida haciendo toda clase de changas. Y que, afortunadamente, nunca cayó en la "maldita droga". Pudiendo. Teniendo miles de oportunidades a mano. Proviniendo de una familia fracturada. Como los hijos de mi amiga. Como los hijos de muchas familias que inculcaron algo que, parece, no abunda hoy en día: VALORES.

Que me disculpen quienes crean que mi postura es muy radical. Pero a los pibes buenos los veo en las escuelas, aprendiendo como pueden y haciendo un esfuerzo por superarse; los veo en cientos de lugares de trabajo, muchas veces en negro, sin las medidas de protección necesarias, poniéndole horas para ganar un peso más, sacrificándose para obtener el día de mañana una oportunidad mejor. A muchos pibes buenos los veo lastimados o muertos por un delincuentes que los asaltó para robarle un celular, las zapatillas, el auto y a veces hasta nada, porque los delincuentes ya cruzaron la línea y algunos matan por matar, para lograr consideración dentro de la banda o frente a otros delincuentes.

A muchos pibes buenos los veo en las guardias de hospitales, corriendo apurados con una camilla, para salvarle la vida al que viene con un balazo, una cuchillada, sin preguntar si es víctima o delincuente y sufriendo los aprietes de familiares y amigos, operando contrarreloj. A muchos pibes buenos los veo enseñando en escuelas rotas, dándoles de comer a los chicos que ellos esperan que mañana sean hombres de bien.

Por eso, tal vez, me resulte incomprensible entender que sólo se culpe a la "maldita droga" por el proceder de estos "pibes buenos".

jueves, 11 de agosto de 2016

Lo que Cordera nos dejó...




Ante todo, quien suscribe estas líneas repudia cualquier clase de violencia física, verbal, emocional y psicológica, venga de quien venga y mucho más si es expresada por los llamados "formadores de opinión", "líderes de masas" o quien fuera que tenga seguidores en forma masiva.

Como especie que somos, hemos evolucionado bajo el lema de la supervivencia del más apto. Y ser el más apto para subsistir en un mundo en el que de otra forma habríamos sucumbido, implica desde ser el más hábil e inteligente en crear las condiciones necesarias para esa supervivencia, como en ser el más fuerte o violento, venciendo al enemigo que nos enfrenta con, tal vez, la única herramienta que tenemos a nuestro alcance, y que no siempre es la mejor.

Pero eso podría justificarse al comienzo de los tiempos, cuando el poder de raciocinio, esa maravilla que nos diferencia...perdón...DEBERIA DIFERENCIARNOS de los animales aún no había realizado su completo desarrollo, cuando los seres humanos aún dudábamos si movilizarnos en dos o en cuatro patas.

La humanidad avanzó, la ciencia ha logrado dividir la más pequeña de las formas conocidas gracias a los potentes microscopios y hemos logrado llegar a otros planetas o investigar con sondas cuáles tienen condiciones semejantes a las de la Tierra, para averiguar cómo comenzó "la vida".

Sin embargo aún no hemos podido combatir la violencia, con todo el raciocinio del mundo, aún existen seres primitivos que permiten que sus instintos los dominen y busquen satisfacerlos mediante la brutalidad y el dominio del otro.

Las palabras de Cordera son un ejemplo de lo que muchas veces se dijo en este espacio sobre otros temas: "las leyes sirven si se usan para que castiguen al otro, porque yo hago lo que se me canta". Y, más allá del famoso "contexto" en el que el músico prentende ubicar sus palabras, lo que dijo pegó profundamente en una sociedad en la que cada 37 horas muere una mujer víctima de violencia "de género", sin contar con las invisibilizadas victimas de violación, muchas de las cuales no realizan la denuncia por vergüenza, ni las que soportan humillaciones y malos tratos y, por diferentes causas, no han dado el primer paso para salir de esa situación.

Pero las palabras pegan más cuando quedan ahí, dando vueltas, sin solución, porque en definitiva Cordera exteriorizó lo que muchos piensan. No por nada el negocio de la prostitución, la trata de blancas, el secuestro de menores para satisfacer "pedidos" de clientes del ramo sigue en auge y parece imposible de controlar.

Sin embargo, el fuego no se apaga con fuego, y de repente recordé las pintadas que el Encuentro Nacional de Mujeres realizado hace un año en Mar del Plata, dejó por la mayoría de los espacios en donde estuvieron reunidas o marchando. Y muchos nos asombramos e indignamos cuando las noticias reportan iglesias quemadas en otros países, pero las mujeres que reclamaron por sus derechos en esa oportunidad, no se pusieron a pensar en las palabras que ilustran esta nota, "la única iglesia que ilumina es la que arde". Tampoco pensaron en cómo puede caer la frase "muerte al macho", considerando así a sus congéneres, sin mencionar los destrozos, las pintadas que AÚN subsisten en las paredes de la ciudad, todo bajo el lema de combatir la violencia!!!

La mejor forma para combatir la violencia es EDUCANDO en la tolerancia y el respeto. Seas hombre o seas mujer. Nadie puede pedir que se mate a otro o que se queme un lugar al que concurre gente por su fe. Porque esas palabras plasmadas tanto por ilustres como por desconocidos, incentivan a cometer un delito para detener otro delito.

Desde las palabras se naturaliza el delito, y se blanquea que "no pasa nada", ya sea por la lentitud de la justicia, o por estar viviendo en una sociedad cuyos valores y costumbres han sufrido un corrimiento de límites en el que muchos no saben (o prefieren hacer que no saben) que lo están haciendo. Si nos remitimos a las palabras de Cordera, "si me hablás de los derechos no te escucho porque no creo en las leyes de los hombres, si en las de la naturaleza", deberíamos pensar que podemos salir a la calle con un arma y matar libremente a quien se nos cruce porque así lo sentimos, renegando de las leyes que nos ordenan como sociedad? ¿Cruzamos semáforos en rojo porque esa convención nos aburre y no asumimos las consecuencias porque la naturaleza nos dijo que la velocidad está buenísima y justo la luz roja no va a impedirnos vivir la adrenalínica sensación de ir a 150 kms/h en una avenida a las 5 de la tarde?

Las leyes existen para que los ciudadanos vivamos ordenadamente, para diferenciarnos de los animales que realizan sus necesidades básicas en plena calle, porque ellos no sienten pudor o vergüenza, sentimientos que si poseemos los seres humanos. La rebeldía de protesta, esa que quema, destruye, rompe, no sólo paredes o vidrios, sino tambien costumbres y leyes, es simplemente idiotez, descender a la animalidad más baja y triste que como especie podemos sentir. Es tirar a la basura cientos de años de crecimiento como humanidad.

martes, 2 de agosto de 2016

La ciudad, espejo de los marplatenses (de algunos, en realidad).

Todos los veranos los residentes nos quejamos de la suciedad que dejan los turistas en las costas y paseos públicos. Sin embargo, la ciudad tiene sus focos de suciedad DURANTE TODO EL AÑO, y eso es un reflejo de los ciudadanos permanentes, que esperan a que otro limpie o haga algo con los residuos. Algo que, por lo visto, el ciudadano no está dispuesto a hacer.

En las imagenes que acompañan este escrito puede apreciarse diferentes lugares, en donde "la mugre" abunda. Una de ellas mi propio vecindario, en donde, como consecuencia de la obra de cloacas y agua corriente que se están ejecutando hace un par de meses, el camión recolector de residuos no pasa "por la puerta" y las bolsas se acumulan en los cestos sin que a ninguno de los habitantes se les mueva una neurona para caminar una cuadra y media hasta la calle por donde sí pasa el famoso camión y deshacerse de sus residuos. Al decir de una de mis vecinas al decirle sobre la cantidad de bolsitas que adornan su casa, la respuesta fue "están llenas de gusanos, ¿sabés que asco es tocar eso?"

Si, se el asco que es verlo, imagino el tocarlo! Sin embargo, parece que los bichos que se acercan a estos adornos indeseables no les dan ni asco, ni les preocupa las posibles enfermedades que les puedan transmitir. Los roedores se están haciendo un festival y en mi casa somos unos insensibles que no compartimos el espíritu proteccionista de mis vecinos hacia esta especie.






Otro sector de la ciudad que luce el desparramo de los residuos vecinales es la famosa "canchita de los bomberos", lugar por el que los vecinos hicieron tanto ruido al enterarse que en ese predio se ofrecería para las viviendas del plan PROCREAR, razón por la cual la canchita recibió el cuidado y la dedicación de quienes viven en las cercanías, cortando el pasto, plantando árboles y cuidándola, hasta que se desistió de su uso para la construcción de las casas, con la idea de que sea un espacio verde y recreativo...Pero, todos somos cómodos, la gente se olvidó de seguir cuidando la canchita, dejó de cortar el pasto, y además, tira los restos de sus residuos, con el riesgo de que los niños que juegan allí se lastimen o enfermen. SUS PROPIOS NIÑOS.





Barrio periférico, pero zona de viviendas. Esto no ocurre en el medio del campo, en donde no existe la posibilidad de que alguien se tropiece con el desparramo de objetos en desuso, cajas, latas, botellas, colchones y demás que se acumulan en estas esquinas...por las que les aseguro no circula ningún turista...no, tampoco en verano, a menos que vaya a visitar a un familiar y supongo que se irá corriendo a las playas lo antes posible.





Los fondos de una sucursal bancaria tampoco escapan a la triste realidad del "qué me importa ensuciar, total yo no vivo acá" y dejan en la vereda los paquetes de yerba y envases de rotisería que desconocen haber pasado por una bolsa de residuos, ya sea negra, verde, amarilla o transparente, y suman a que los bichos se junten y desparramen más lo que allí se arrincona...sin mencionar las ramas que por el estado de las mismas, no fueron cortadas hace poco tiempo. Si me permiten una pequeña disgresión, el ente denominado "espacios verdes", esos que se supone se dedican a levantar los restos de poda que los vecinos dejan en las calles, son precisamente eso...un ente, algo fantasmagórico que brilla por su ausencia, aunque deben presentarse cada fin de mes a ver si el sueldo está depositado.




La municipalidad habrá hecho algo...y se ve que a los vecinos no les enseñaron a leer, o sufren de una severa dislexia, ya que no se comprende qué están cuidando entre la comuna y los propietarios de la cuadra. Supongo yo que todos los que viven en las proximidades de los sitios fotografiados deben quejarse de los roedores, las moscas, y dentro de poco comenzaremos, otra vez, la campaña por el dengue, el zika y el otro mosquito cuyo  nombre no puedo pronunciar, menos escribir.

Ironías aparte, nosotros somos los que hacemos la ciudad, y más allá pagar los impuestos que incluyen los servicios que se nos brindan (aunque en algunos sectores de la ciudad sea bastante discutible la calidad de esos servicios, y más bien son inexistentes) no significa que tengamos que dejar la mugre tirada en la vereda, a la espera de que la limpie otro. Tampoco corresponde que quienes viven en una zona más centríca, vayan en sus vehículos a los barrios alejados y tiren su basura en algún baldío o descampado, escudándose en la impunidad que ofrece una zona más despoblada, o porque pasa poca gente, como diciendo que si son pobres, que se aguanten la mugre de los demás.

Hace algunos años, en Mar del Plata se había comenzado a realizar la separación de residuos orgánicos e inorgánicos (confieso que por mi casa el camión pasaba cualquier día y se llevaba las dos bolsas juntas, mezclando todo en la compactadora, sin posibilidad de reciclar nada de lo que habíamos separado). Somos cómodos y esperamos que venga alguien a hacer nuestra tarea, como esa vecina a la que le cuesta llevarse su basura a un cesto que está a una cuadra de distancia y acumula sus bolsas hace unos dos meses. Parecería que tampoco los mueve el temor a una infección  ante una lastimadura por algun objeto oxidado, sin mencionar las enfermedades que pueden trasmitir los roedores u otros insectos. Son sus propios hijos y nietos los que están en riesgo, y daría la impresión de que a todos los ciudadanos que arrojaron sus residuos en estos espacios, no les importa nada, quizás porque algunos no viven en esos lugares, sin mencionar el aspecto triste que da la ciudad.

Cuando este verano algún medio de Capital Federal diga que la ciudad está sucia, descuidada, fea, no culpemos solo al intendente o a los funcionarios del área correspondiente a servicios urbanos o turismo. A Mar del Plata la hacemos entre todos, la cuidamos entre todos, porque los políticos pasan, pero nosotros seguiremos viviendo aquí. Seamos responsables con nuestros vecinos y con nosotros mismos. Cuidamos la ciudad, cuidemos nuestro barrio.